Para muchos de nosotros, empezar el día con una taza de café caliente es algo indispensable. Forma parte de nuestra rutina mañanera antes de iniciar nuestra marcha hacia el trabajo, igual que la de tener nuestro móvil repleto de energía. ¿Y si pudiéramos combinar ambas costumbres en una sola?
Al parecer, eso es lo que pretende Ikea, ya que en un futuro no muy lejano el fabricante de muebles podría lanzar al mercado una mesa capaz de transformar el calor que se desprende de tus bebidas en energía. Y es que la marca sueca, a través de Space 10 -otra gran iniciativa de Ikea para la “investigar el futuro de la vida urbana”-, se encuentra trabajando en Heat Harvest, un proyecto ideado por dos estudiantes del Instituto de Diseño Interactivo de Copenhague.
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“No solemos pensar en el exceso de calor que nuestros hogares producen”, afirma Space 10, cuyo equipo considera que es un gasto terrible, ya que esa energía calorífica “puede reutilizarse para así reducir tanto el importe de nuestras facturas a fin de mes, como el impacto en el medioambiente”. Lo que se pretende a través de Heat Harvest es utilizar la termoelectricidad para capturar todo ese calor y convertirlo en energía. Bajo este principio, el laboratorio de Ikea ha diseñado una mesa en la que, al poner nuestro smartphone sobre el punto de carga, éste comienza a recargar su batería. Eso sí, siempre y cuando haya sobre la superficie cualquier objeto que desprenda calor -ya sea una taza como un plato de comida-.
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De hecho, el equipo de Heat Harvest ha pensado dos tipos de productos que podrían utilizar esta tecnología: en primer lugar, la ya mencionada mesa; en segundo, unos pequeños paneles que, situados cerca de la televisión, tendrían exactamente el mismo funcionamiento. Una idea que, aunque actualmente se encuentra en fase de desarrollo, ¡nos encantaría que estuviera disponible cuanto antes! Probablemente os preguntéis, ¿y por qué no reducir el consumo de los dispositivos que habitualmente usamos? La respuesta, en palabras de Space 10, es sencilla: “podríamos intentar crear electrodomésticos que gasten menos energía cuando no los usamos, pero igualmente seguirían generando un calor que podemos volver a utilizar y convertir en energía”.