La fotografía gastronómica es una actividad que, por sí sola, se ha convertido en un gran reclamo por su atractivo visual. Pero hoy queremos hablar de una iniciativa completamente diferente y original que se escapa de las simples imágenes que retratan platos con presentaciones perfectas, o ingredientes que nos invitan a ser degustados con la simple mirada. Se trata de ‘Food Landscapes’, el trabajo de Carl Warner, un fotógrafo publicitario que decidió dar un giro a su actividad profesional y embarcarse en la increíble aventura que os contamos.

¿Os imagináis un mundo en el que las montañas fueran trozos de pan, las nubes coliflores o los ríos de pasta?. Eso es precisamente lo que ha conseguido este fotógrafo afincado en Londres que, tras más de 10 años componiendo increíbles y realistas paisajes valiéndose únicamente de diferentes alimentos, ha reunido todos ellos en dos libros llamados ‘Food Landscapes’ y ‘A World of Food’.

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En el primero de ellos, todas las imágenes están acompañadas de explicaciones textuales y gráficas que detallan todo el laborioso proceso que se esconde detrás de sus creaciones. Por su parte, el segundo está especialmente dirigido al público infantil. En él las composiciones están acompañadas de poemas en los que anima a los más pequeños a descubrir los ingredientes que forman parte de ellas.

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Como podéis imaginar, el resultado final lleva detrás una ardua tarea. Desde que comienza a imaginar su próximo paisaje hasta que lo vemos fotografiado hay un gran trabajo. Partiendo de un boceto, poco a poco lo va perfeccionando y escogiendo los ingredientes que lo protagonizarán. Después de ello, va capturando las escenas desde el primer plano hasta el fondo y el cielo. En este sentido, cuenta Carl que una de las grandes desventajas que tiene es el escaso espacio de tiempo que posee para fotografiar, debido a la rapidez con la que algunos ingredientes frescos -especialmente las hierbas- se marchitan al estar expuestos a la luz del estudio. El último paso es la postproducción, en donde a través de un programa fotográfico monta todas las imágenes y las retoca.

Detrás de todo este trabajo también hay un cometido, ya que a través de sus imágenes Carl Warner pretende concienciar a los niños de la importancia de mantener una dieta equilibrada, de modo que el público infantil vea como apetecibles algunos ingredientes que, por sí solos, probablemente no comerían. El resultado queda a la vista: ¡nunca antes los paisajes habían sido tan suculentos!.