Cada temporada del año se abren las puertas a nuevas y diferentes propuestas vacacionales. Si bien en verano la playa es el destino dominante, en invierno las montañas y la nieve copan las reservas hoteleras. Sin embargo, hay alojamientos que ofrecen mucho más que convertirse en un simple lugar de paso para sus visitantes y buscan poner de relieve las emociones de sus huéspedes.

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Es el caso del ICEHOTEL -Hotel de Hielo- que, tras más de dos décadas erigiéndose con la llegada de cada invierno, no deja de sorprender a quienes se adentran en él. Para comprender su particularidad nos remontamos al momento de su creación, en 1989. Por aquel entonces los habitantes de Jukkasjärvi, una pequeña aldea situada en la Laponia sueca a 200 kilómetros por encima del Círculo Polar Ártico, realizó una exposición de esculturas fabricadas con hielo que superó por completo el número de visitas. Ante tal problema la solución fue crear el que sería el primer hotel de hielo -mucho más primitivo que actualmente, eso sí- que derivó en una tradición que ha llegado hasta nuestros días.

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Pero el invierno, al igual que el ICEHOTEL, es efímero. Por ello, cada año con la llegada del frío comienza un nuevo proceso de construcción en el que se emplean ingentes cantidades de hielo del río Torne y diferentes artistas son seleccionados para dar forma a cada uno de los espacios que lo conforman. Unas ocho semanas de duro trabajo que dan lugar a un espacio único en el que nos encontraremos un auténtico hotel con cerca de 65 habitaciones talladas en hielo.

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Por las noches experimentaremos la sensación de dormir en un moderno iglú a cinco grados bajo cero -llama la atención que desde el propio hotel se facilite una guía con consejos para pasar la noche dadas las bajas temperaturas-, mientras que por el día sus visitantes tienen multitud de propuestas para disfrutar y descubrir la zona en la que se alojan: desde paseos a caballo o en trineo hasta actividades para aprender a esculpir sobre el hielo o ver la magnífica aurora boreal. Y como todo hotel, también posee su propia zona de restauración: el ICEBAR. En él podremos degustar en vasos fabricados con hielo un cóctel o tomar una copa de champagne relajadamente.

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Los más osados pueden pasar una noche por alrededor de 200 euros la habitación, aunque si se busca mayor comodidad el ICEHOTEL posee diferentes suites que pueden llegar a superar los 500 euros por noche. Como cada año, el hotel abrió sus puertas el pasado mes de diciembre e, inevitablemente, volverá a cerrarlas en el mes de abril. Sin duda, una experiencia totalmente distinta para disfrutar del frío en un enclave absolutamente privilegiado.

¿Qué te parecen las propuestas de hoteles diferentes como el ICEHOTEL? ¿Estarías dispuesto a pasar una noche rodeado de hielo? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!