Acabas de llegar de la floristería con ese precioso ramo de flores que aún no ha florecido y, para ser sinceros, la paciencia no es tu fuerte. Buenas noticias, porque tanto si quieres disfrutar de ellas en ese mismo momento en el que las pongas en su jarrón, o si tienes una cena en casa y quieres que sean parte de la decoración de la mesa, con este sencillo truco conseguirás que cualquier planta florezca en cuestión de minutos.

¿Qué necesitas?

Además de tus flores y agua, dos elementos que tenemos habitualmente están en casa: dos jarrones y unas tijeras.

Este es el truco

El primer paso es cortar los tallos de las flores, mucho mejor si es en un ángulo de 45º. A continuación, mételas durante un minuto en un jarrón con agua caliente. Cuando haya pasado el tiempo, traslada las flores al otro jarrón, que previamente habrás llenado con agua fría. Al cabo de 20 minutos, podrás contemplar como por arte de magia todas ellas se abren al máximo y llenan la habitación de vivos colores.